martes, 29 de junio de 2010



Nota importante, todo lo que este escrito en este blog es pura ficción y cualquier relación con personas o entidades es pura coincidencia.

Acabo de llegar al centro de la ciudad... la verdad es que no tengo mucho que decir.
Me he hecho una fotografía dejando la cámara sobre mi mochila y dandole a la función de autofoto.

Volveré a meterme en algún agujero antes de que oscurezca...

sábado, 26 de junio de 2010

Menuda mierda todo





Nota importante, todo lo que este escrito en este blog es pura ficción y cualquier relación con personas o entidades es pura coincidencia.

Ayer decidí salir al exterior, no es que saliera muy lejos pero se me acabó el agua y estaba hasta las narices de hacer mis cosas en un rincón de este sótano. Este detallito nunca lo mencionaron en ninguna película ni videojuego... ¿Es que los héroes no cagan?.

Bueno, a lo que iba, decidí salir fuera a ver si podía encontrar algo de agua, así que subí por la puerta del cobertizo hacia la casa. Por suerte, parecía que no habia habido nadie paseandose por aquí, ni vivo ni muerto, aunque por si acaso yo he llevado el arma cargada en la mano derecha todo el rato.
Como no podía ser de otra manera no había agua corriente, así que llené mi botellita en la cisterna del retrete, pero si es bueno para los perros también es bueno para mí.

Aprovechando que la cosa parecía tranquila fuí a ver si encontraba algo de comer y encontré lo mejor que podía haber encontrado, ¡un pack de seis cervezas! esto va a venirme de lujo. Bueno, aprovechando como decía, me aventuré un poco más, estaba pensando que quizás ahora la cosa estaría más tranquila, no se escuchaba tanto jaleo por la ciudad, de hecho no se escuchaba nada de nada...

Saliendo por la puerta principal, vi que la calle estaba hasta arriba de mierda, coches volcados, sangre por doquier, algún que otro cadáver tirado por ahí... No era lo que se dice una vista bucólica. Pero lo que más me llamó la atención fué que había un montón de papelajos tirados por el suelo. Eran folios blancos con un dibujo amarillo que desde lejos llamaba la atención, asi que me agaché a recoger uno y casi me caigo del susto.

Menuda mierda... ¿que mi suerte empezaba a cambiar? Los cojones...

He escaneado esto para que lo podáis ver:




Creo que llego un poco tarde para ir al centro de evacuación, contando con que esto lo tuvieron que soltar al poco de que ocurriese esta mierda de apocalipsis y yo llevo aquí casi seis semanas metido en un agujero...

Intentaré llegar al centro, no me queda más remedio, se me acaba la gasolina y la comida... pero bueno al menos tengo seis cervezas.

jueves, 24 de junio de 2010

Por donde empezar...

Nota importante, todo lo que este escrito en este blog es pura ficción y cualquier relación con personas o entidades es pura coincidencia.

Desde hace tiempo, me siento sólo... como he leído en muchas revistas y libros de autoayuda, estoy harto de ver siempre lo mismo "estoy sola" "me siento solo" "mi novio no me entiende, nadie me entiende y estoy sola". Me dan ganas de vomitar... Porque vosotros niños no tenéis ni idea de lo que es sentirse sólo, y no, no lo digo figuradamente sino literalmente.

Desde hace unas semanas, todo ha empezado a ir mal, y no, no lo digo porque algo en mi vida haya ido mal. ¿Que si lo he dejado con mi mujer? ¿Que si mis hijos no van a clase? ¿Qué si no puedo creer en la justicia, la libertad o la política?. Me dan ganas de reir si acaso os preguntáis esto. Todo va mal y como he dicho, no lo digo figuradamente, sino literalmente.

Mi nombre es Víctor García, y bueno, es duro empezar a comprender que algo en este mundo podrido ha hecho que esta vez esté podrido de verdad literalmente.

Comenzaré contando que hace unas seis semanas mi vida ha dado un giro de 180 grados. Hace exáctamente ese tiempo, yo era una persona igual que tú, tenía mi vida, mi trabajo, una mujer que me ignoraba y un hijo que me trataba como si fuera un banco. Algunos dicen que a eso no se le puede llamar felicidad. Pues a esas personas les invito a que vivan justo como vivo ahora.

Alomejor esta vida que llevaba no era exáctamente la que había imaginado al salir de la facultad. Estudié ingeniería química, y ahí estaba yo, dispuesto a comerme el mundo tras tirarme siete años en una carrera que tenía que haber acabado en cuatro, ya podía oler los trabajos bien pagados en compañías petroliferas y cumplir mi sueño de navegar por el atlántico con un yate que me compraría pagando una hipoteca (vale, era jilipollas pero aún en mi imaginación aparecían las deudas), Pero al final, ni empresa petrolífera ni yate ni leches, acabé trabjando en una tienda de telefonía. Para que veas como son las cosas.

Bueno, al tiempo, comencé a echar currículums en empresas, y con suerte, una empresa farmaceutica decidió contratarme como agente comercial (parece ser que estudiar una carrera les da cierta seguridad de que podrás empollarte esos pedazo de manuales enormes sobre las aspirinas) y bueno, no era mi trabajo de ensueño pero al menos cobraba más que el salario mínimo, además gracias a ese trabajo acabé viajando a América, y comencé a vivir mi vida en Seattle.

Pues bien, ya contaré en otro día (si llego vivo) cómo conocí a mi mujer y tuve el mayor disgusto que luego se convirtió en mi mayor alegría. (hay que utilizar preservativos).

Como iba diciendo, mi vida ha dado un giro de 180, yo antes vivía en un piso bastante curioso en el centro de Seattle y ahora me encuentro en un garaje de "vete tú a saber quién" con un portatil y una pistola. (Dios bendiga a América, llego a estar en otro sitio donde no hubiera podido encontrar un arma fácilmente y estaría muy jodido).

¿Qué por qué estoy en esta situación?. Quizás no sepáis que ocurre con la mierda de la prensa que sólo va a las migas que le dejan y el programa de censura del gobierno. La ciudad de los huevos se encuentra ahora mismo podrida, y como he dicho antes literalmente podrida.

Cuando empezó esta mierda, hará seis semanas, yo estaba tranquilamente disfrutando de mi día libre cuando escuché un jaleo tremendo en el portal de mi edificio. Había montada una tremenda, golpes y gritos a punta pala, parecía que la calle se había sumido en un frenesí sangriento, y que yo recuerde no había ninguna victoria de ningún equipo ese día.

Total, que ahí estaba yo, en pijama y con las zapatillas de ositos puestas, mirando desde lo alto de la escalera como un vecino con una herida enorme en el pecho le arrancaba la nuez de un mordisco al portero del edificio, pobre Bill... ya le dije yo que siendo tan borde con los propietarios se iba a llevar un disgusto.

De repente, sin saber como, la gente en la ciudad estaba sumida en una sed de sangre sin precedentes, ni en las comarcas dominadas por un señor de la guerra en los países dejados de la mano de Dios había creído posible algo así. No habia que ser muy listo, y más yo que me he pasado toda la vida jugando a videojuegos del tipo Resident Evil y viendo las peliculas de Romero. Esa gente eran zombies. Y que me cuelguen de los huevos si exagero o me lo invento.

Aunque, ya me gustaría a mi que esos podridos fueran tan lentorros como en la noche de los muertos vivientes ¡y una leche! Tendríais que haber visto a Bill como corría el cabrón, y eso que tenía media cabeza colgando. Así que, en un alarde de heroísmo, viendo como a mi pobre vecina Michele, que está buenísima por cierto, se le acercaba un Billzombi hice lo que cualquiera habría hecho... salir corriendo como alma que lleva el diablo a mi casa y encerrarme allí. ¿Qué esperábais? De héroes está lleno el cementerio, aunque bueno, puede que ahora ya no tanto...

Pues, atrincherado en mi piso, que si no lo he dicho lo digo ahora, un alto quinto sin escalera de incendios muy bien situado en el puñetero centro de una ciudad enloquecida, corrí buscando el teléfono para llamar a mi mujer, que en ese preciso momento se iba con Pablo, nuestro hijo, al dentista para quitarle la dichosa muela del juicio. Como no, cuando llamé las lineas estaban saturadas, salió la voz pregrabada de la "dulce" operadora para informarme de este hecho

Pues bien, me pasé toda esa noche poniendo parapetos delante de la puerta principal, con las luces apagadas e intentando llamar una y otra vez por telefono, pero nada, no había suerte, las líneas seguían saturadas.

Cuando, a mitad de la madrugada comenzaron a aporrear la puerta mis antiguos vecinos, ahora convertidos en un amasijo de carne pululenta, decidí que ya era el momento de marcharme de allí.

La historia, es que no podía salir por la puerta principal, eso era un suicidio, asi que con un par de huevos, cogí el hacha que tengo en casa, no os penseis que soy un lunático, es un hacha de esas de incendios, que como bien se preocupan en nuestra sociedad consumista americana, debemos comprar por si pasa "un incidente". Recuerdo que me cagué en la madre del bombero que nos la vendió cuando la compré, pero en ese preciso momento le bendije en veinte idiomas y veinte religiones.

En fin, que ahí estaba yo con el hacha tirando a bajo la pared de mi vecina Michelle, que ya no creo que le importara ver un boquete en su salón. La idea era meterme por su piso y salir al exterior, lo que pasa que antes de hacer eso me preparé bien, cogí una mochila y la llené de posibles cosas útiles. La linterna que tengo para cuando hay apagones, el chaleco reflectante del coche, el móvil, mi portatil, dos botellas de agua y la comida que pude conseguir. Por suerte, mi plan surtió efecto, y una vez en su casa pensé, "Oye, Michelle estaba bien buena, seguro que debe tener una pistolita o algo para defenderse de los tipos que la quieran violar" así que ni corto ni perezoso me puse a buscar por su cuarto, hasta que encontré una Glock 9mm dentro del cajón de su mesita, además de una caja con 40 balas. Y menos mal...

Bueno, pues ahí corrí yo en mitad de la noche, abriendo boquetes en las paredes que se me cerraban hasta salir por el montacargas que daba a la parte de atrás del edificio.

No os podéis imaginar el cómo estaba la calle en ese momento, menuda jauría. El alumbrado público brillaba por su ausencia, ya que casi todas las farolas estaban volcadas y las que no lo estaban poco les faltaba, Gente corriendo y llorando por doquier, muertos matando vivos que se levantaban para seguir matando una vez muertos... Flipante.

Recuerdo que en ese momento mojé mis pantalones, pero que esperabas que hiciera, yo no soy Chuck Norris.

Bueno, escaqueandome como pude corrí hasta las afueras de la ciudad, imaginando que allí no habría tanto follón, algún que otro tio loco se me cruzó por el camino con ganas de hincarme el diente, así que se llevaron un tiro en la boca, al menos se fueron cenados.

Encontré una bicicleta aparcada en una acera, y por suerte no tenía candado. Era una de esas BMX que seguro pertenecería a algún chulo pandillero que no necesitaría atarla porque era "el leon de la selva", pues que se joda, probablemente ya le haya comido el culo un zombie.

A medida que me iba alejando del centro, la cosa se iba calmando, cada vez había menos podridos, pero la cosa es que cada vez había menos gente. Yo, cagado que estaba, encontré una casa abierta de par en par, de esas que tienen un sotanito abajo, como la casa de los Simpsons. Así que, decidí que ese sería el mejor lugar para pasar el tiempo. Me metí en la casa y pillé todas las provisiones posibles que encontré. Me metí en el trastero (que por suerte tenía un generador de esos de gasolina para la época de tormetnas), y ahí me he quedado desde entonces, intentando llamar a mi mujer y nada.

Lo que pasa, que al tener el telefono encima, recordé que tenía función de módem, así que aquí estoy, intenando no volverme loco y escribiendo al mundo con intención de que algún amigo me escuche y quiera ayudarme.

Volveré a escribiros otro día desde el infierno.